Univalle y la Universidad del Atlántico convierten las floraciones verdes de la Ciénaga de Malambo en un Biomaterial Funcional
Barranquilla y Cali, Colombia, cuando la ciencia avanza al ritmo de una conversación fluida y la colaboración se convierte en motor, los resultados dejan de ser promesas futuras y se convierten en logros tangibles. Así ocurrió con “Ríos Hermanos”, el proyecto interinstitucional entre la Universidad del Atlántico y la Universidad del Valle que, en apenas un año, se consolidó como el primero en cerrar exitosamente todos sus compromisos, demostrando que la unión estratégica es clave para enfrentar los grandes desafíos ambientales del país.

Efluente de la zona de estudio donde se tomaron las muestras de las cianobacterias- Ciénaga de Malambo. Atlántico-Colombia.
Créditos fotográficos: grupos de investigación del proyecto.
El punto de partida: un problema verde que se convirtió en oportunidad.
Las floraciones de cianobacterias en cuerpos lénticos como la Ciénaga de Malambo representan un problema ambiental persistente; masas densas de biomasa que bloquean la luz, impiden la navegabilidad y afectan la reproducción de especies como los peces.
Para el Profesor Carlos E. Díaz Uribe, líder del Grupo de Investigación en Fotoquímica y Fotobiología de la Universidad del Atlántico, el fenómeno era tan visible como urgente.
“Quitarlas no es un mayor problema, pero ¿qué se hace con ellas? Ese es, digamos, el verdadero problema ambiental”, comenta el profesor Díaz Uribe.
Su propuesta fue tan innovadora como pragmática, transformar lo que para la comunidad es basura o residuo nocivo en un biomaterial con valor agregado, capaz incluso de atender otros tipos de contaminación. “Le estamos diciendo a la comunidad: préstennos esa biomasa para transformarla.”
Cuando la química y la física hablan el mismo idioma
La creación del biomaterial exigía algo más que recolección y experimentación. Requería caracterización avanzada, análisis rápidos y equipos de alta tecnología. Y ahí entró en acción la sinergia con la Universidad del Valle.
El enlace con el Profesor Edgar E. Mosquera Vargas, director del Centro de Excelencia de Nuevos Materiales (CENM) y miembro del Grupo de Transiciones de Fase y Materiales Funcionales de la Universidad del Valle, surgió como un encuentro “casual” entre investigadores, pero se transformó en una colaboración estratégica fundamentada en confianza, compatibilidad de ritmos de trabajo y objetivos comunes.
La Universidad del Valle aportó infraestructura crítica para el proyecto:
- Microscopía electrónica de barrido,
- Espectroscopía vibracional (Infrarrojo y Raman),
- Otros equipos robustos para la caracterización fisicoquímica.

Zona de cultivo y aumento de biomasa de cianobacterias.
Créditos fotográficos: grupos de investigación del proyecto.
“Tener resultados en tiempo corto solo es posible con un buen equipo, pero también con un buen feeling entre investigadores”, afirma el profesor Mosquera Vargas. “Los dos trabajamos con la misma velocidad; esa sinergia acelera todo.”
Resultados con impacto inmediato: ciencia, talento y publicación internacional
Aunque el proyecto se centró en generar conocimiento fundamental para futuras aplicaciones sociales, los resultados ya son concretos:
- Publicación de alto impacto
Se logró la difusión internacional del trabajo mediante un artículo en la revista Water (Q1), confirmando la calidad científica del proceso.
- Formación de talento joven
El proyecto impulsó la realización de:
- Un trabajo de grado en química, y
- Una tesis de maestría en ciencias ambientales.
Los estudiantes participaron desde la recolección de muestras hasta la interpretación de los resultados, motivados por la curiosidad y el deseo de contribuir a un problema real.
Mirando al futuro: filtros comunitarios y soluciones aplicadas
Aunque la primera fase se centró en el conocimiento, el equipo ya vislumbra una evolución natural del biomaterial hacia aplicaciones prácticas en remediación de agua.
“Este material puede incorporarse más adelante en sistemas de purificación para uso doméstico”, explica el Profesor Díaz Uribe. Los grupos planean trabajar con ingenieros para desarrollar prototipos de filtros que puedan impactar directamente a comunidades cercanas a cuerpos de agua afectados.

Biomasa seca de cianobacterias.

Imágenes de Microscopía Electronica de Barrido de cianobacterias a diferentes escalas de amplificación.
Créditos fotográficos: grupos de investigación del proyecto.
El Profesor Mosquera Vargas lo resume con claridad “Uno puede fabricar un pequeño filtro; y ese filtro puede ayudar a remediar. Esa podría ser una buena idea.”
Una fórmula ganadora: alianzas, velocidad y visión compartida
El éxito de “Ríos Hermanos” no radica únicamente en las publicaciones o en cumplir metas administrativas, sino en demostrar que la colaboración interinstitucional inteligente permite superar limitaciones de infraestructura y acelerar la investigación.
“Los estudiantes deben entender que no tener un equipo no puede detenerlos. Primero se formula la pregunta; luego, mediante alianzas, buscamos cómo responderla”, destaca el profesor Díaz Uribe.
Con este proyecto, la Universidad del Atlántico y la Universidad del Valle demuestran que lo que para muchos es un problema ambiental sin salida, para la ciencia puede ser el punto de partida de una solución tecnológica sostenible y transformadora. Una sinergia acelerada que convierte residuos en oportunidad y conocimiento en herramientas para un futuro más limpio.



















